Wednesday, June 28, 2017

SEMBRANDO SEMILLAS (parte 1)

No sé de donde me vino el deseo de comprar una marimba. Quizás fue la nostalgia de los ancianos. O talvez la noción de que tres jóvenes tecladistas podrían compartir la marimba de una manera que el teclado electrónico no permite. En cualquier caso, pronto descubrí que las marimbas no se compran en el almacen comercial del centro.

La marimba se le encarga a un artesano del pueblo de Colinas, departamento de Santa Bárbara. Se espera pacientemente a que obtenga la madera adecuada. Que la madera seque bien. Que el hombre haga la armazón. Que mida, corte, y ensamble los cajones. Que adapte los resonadores de cera con tripa de cerdo. Que haga el teclado y pase las cabuyas que lo fijarán a la armazón. Que haga los bolillos. Que haga la afinación inicial. Que mande aviso de que ya puede uno ir a traer la marimba.

Emprendimos el viaje con Abbie una mañana de sábado. Nuestro pick-up rojo hilbanaba los verdes bosques de Santa Bárbara, abrazando holgadamente las curvas de la carretera. A mis ojos de viajero no-oficial, esta es una de las rutas hondureñas más subestimadas.

Llegamos a Colinas sin novedad, ye encontramos prontamente la casa del artesano. Tras una breve demostración de la marimba, nos explicó que aflojaría las cabuyas para evitar que se reventaran en el camino. Al llegar a casa tendríamos que tensarlas y re-afinar el instrumento. Esta tarea debería hacerla alguien entendido en la materia, poco a poco. Si llegara a desvastar demasiado una tecla, la echaría a perder. Tras recibir su pago, nos ayudó a afianzar la marimba en la paila. Obsequiándonos unas tiras de tripa de cerdo de repuesto, nos despachó.

El retorno no fue tan placentero. El carro comenzó a calentar, y el mal se hizo peor por la obligación de ir despacio para proteger la marimba. Tras una cuesta cruel, tuvimos que detenernos a rellenar de agua el radiador. Seguimos lentamente hasta llegar a casa con nuestra marimba.

Mientras yo trataba de echar a andar la implementación del instrumento - consiguiendo que lo afinaran, animando a los tecladistas jóvenes, usándola en reuniones y eventos - dos cosas curiosas sucedieron.

Primero, algunos feligreses mayores sacaron a relucir que habían sido marimbistas en su juventud. Hicimos lo posible por incorporarlos, sumando además un acordeón y una caramba que el papá de Mari se aventuró a fabricarnos.

Segundo, Abbie mandó hacer unas faldas grandes, como se estila en la danza folklórica hondureña. Con esto, se gestionó para que un instructor de danza folklórica entrenara a un grupo de jóvenes de IPV, y montaron coreografías para algunas de nuestras canciones - las que más se adaptaban al estilo. Propiamente, las damas flameaban sus grandes faldas y los caballeros, pañuelo al cuello, saludaban con sus sombreros de junco. Entre una canción y otra, los chicos recitaban bombas: poesías campesinas que se gritan entre uno y otro danzor para efecto cómico.

Seguimos desarrollando el esquema folklórico, mejorando poco a poco. Hacíamos presentaciones especiales para eventos de IPV o MUNA, y aun en Sunshine. Eventualmente llamamos la atencion de los organizadores de la Confederación Iberoamricana de Comunicadores y Medios Masivos Cristianos (COICOM), y nos invitaron a presentar al grupo folklórico el año en que Honduras fue la sede de su evento internacional. Posteriormente, en el año 2017, el grupo folklórico fue uno de los equipos de danza que se presentaron en la apertura del evento multi-eclesial que MUNA organizó con el Dr. Morris Cerullo como predicador invitado. Y en el segundo semestre de ese mismo año, el grupo folklórico participó en la convención mundial de la Fraternidad Internacional de Hombres de Negocio del Evangelio Completo (FIHNEC).

Años tras año, los integrantes cambiaban. También los instructores, las canciones y las coreografías. Pero el fin ha seguido siempre igual: redimir un arte nacional para la gloria del Señor.

Sé que esa frase tiene muchas interpretaciones. Esta es la mía: Estoy convencido de que llegará un día en el cual las naciones de la tierra desfilarán delante del Rey y Señor de toda la creación. Será algo infinitamente más glorioso que la apertura de los juegos olímpicos. Más solemne que la asamblea general de las Naciones Unidas. Apocalipsis 15:4 dice: ¿Quién no te temerá, oh Señor, y glorificará tu nombre? pues sólo tú eres santo; por lo cual todas las naciones vendrán y te adorarán. Otras escrituras bíblicas me llevan a entender que las naciones traeran sus tesoros delante del gran Rey. Las riquezas y los patrimonios de los pueblos serán puestos a sus pies.

Quiero creer que cuando le toque el turno a Honduras, presentaremos bananos y café, venados y corales, marimbas y carambas, danzas y bombas. (¡Y mucho más, por supuesto!)

Pero para que eso se dé, debe ser redimido. Agricultores y campesinos, biólogos y guias turísticos, artesanos y artistas, danzores y poetas... Todos tenemos que aprender a trabajar con con el prójimo en mente y Dios en el corazón.

Wednesday, June 21, 2017

EL ENTRENAMIENTO (parte 4)

Cuando hay mucho alboroto a nuestro alrededor, frecuentemente entramos en modalidad bombero - apagando incendios por doquier. Entonces sucede que atendemos los asuntos urgentes antes que los verdaderamente importantes. Es un error común. Corremos donde el bebé que está llorando por un pañal sucio antes que ir a pagar la renta.

Mari era una muchacha madura. La mayor parte del tiempo, había llevado una vida tranquila en un ambiente de iglesia. Aportaba mucho a la causa pública sin hacer mucas olas respecto a su vida privada. Tenía comunión personal con el Señor, oraba por sí sola, conocía las Escrituras, y servía fielmente. Mari era estable. Confiable. Como un buen motor que requiere muy poco mantenimiento.

Pero poco a poco, mientras nadie se daba cuenta, comenzó a hacerse muchas preguntas acerca de la vida cristiana que estaba llevando y el futuro que le esperaba. Vio los ciclos de las actividades de iglesia - semana a semana, año a año - y empezaron a parecerle rutinarias. Se infiltró el aburrimiento, y ya no disfrutaba el servicio en la alabanza de la iglesia. El aburrimiento se volvió hastío, y su fe comenzó a flaquear.

Para cuando volteé a ver, Mari era como aquella persona que, en medio de un grupo que se está ahogando, espera a que sean rescatados primero los que gritan ¡Auxilio!, aunque ella misma ya está tragando agua, a punto de perder el conocimiento.

No siempre es fácil sentarse a hablar con alguien como Mari. Simplemente porque tiene tantas virtudes, que no esperas encontrar fallas. Es más, no quisieras encontrarlas. Pero Mari me expuso todas sus quejas. Todas sus preguntas. Todo el desánimo. Sus ganas de no seguir. Francamente, era feo. La situación en la que estaba era fea. No se trataba de un bebé llorando porque tiene sucio el pañal. Era una verdadera sierva de Dios, teniendo una verdadera crisis de fe. Para cada una de mis respuestas, ella ya tenía diez argumentos para refutarla. Parecía claro que Mari no quería resolver su situación; sólo quería darse por vencida. La escuché tan hastiada, tan convencida, que temí por su alma.

Cuando ya no encontraba qué más hacer, pregunté: "¿Quieres buscar a Dios para salir de esa condición?". Mari, demasiado honesta como para simplemente decir lo que sabía que yo quisiera oir, pensó por un momento. Finalmente respondió: "Quiero querer". "Eso es más que suficiente para Dios", dije.

Entendiendo la necesidad de expresión que tiene todo artista, le pedí a Mari que escribiera una canción sobre lo que estaba atravesando. El resultado fue Derramo Mi Corazón - una franca y transparente pieza sobre las luchas internas de una adoradora bregando con una crisis de fe.

Después de eso, Mari tuvo que tomar muchas decisiones. No todo fue fácil, pero el amor del Señor prevaleció.

*   *   *   *   *

De alguna manera, Aldo logró que KFC lo trasladara momentáneamente a San Pedro Sula. Lo visité en el restaurante, y esta vez lo encontré más animado. Aldo se estaba quedando en casa de su madre, Mirlen, en La Lima. Aunque su familia seguía en La Ceiba, el plan era que se vendrían al terminar el período escolar. Aldo tenía ya una oferta de trabajo como supervisor de planta en la empresa de unos hermanos de MUNA.

En cuanto Aldo se trasladó definitivamente, lo convoqué a los ensayos de Honda & Piedra y para que apoyara en el equipo de sonido de la iglesia. Unos dos meses más tarde, se trasladó otra vez y vino a trabajar en Gosén, la cafetería de MUNA. Gina, siendo maestra, vendría también a trabajar para Sunshine, y el movimiento sería muy beneficioso para la educación de sus tres hijos.

De la noche a la mañana, Aldo vino a trabajar por las mañanas en Gosén  - como cajero, ayudante, supervisor de cocina, atendiendo proveedores y clientes, y más - y por las tardes en IPV - como músico.

Viendo que Manuel estaba cada vez más lejos de producirme el disco del Cantar de los Cantares, pensé que con Aldo sí lo lograría. Ése era el disco que yo quería hacer. Pero había otro disco que necesitaba hacerse antes.

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El capítulo 21 del primer libro de las crónicas de los reyes nos cuenta que "Satanás se levantó contra Israel e incitó a David a que hiciera un censo de Israel". Esto era serio porque los dirigentes de Israel sólo debían censar al pueblo por orden del Señor. De hacerlo por iniciativa propia, el rey se vería tentado a adjudicar su éxito a los números, particularmente al tamaño de su ejército, en vez de al Señor mismo.

El censo provocó la ira del Señor, quien hirió a Israel. A David le pesó en su corazón y reconoció su grave pecado ante el Señor. Gad, vidente del rey David, vino de parte de Dios, diciendo: “Tres cosas te propongo; escoge para ti una de ellas, y yo te la haré: tres años de hambre; o ser derrotado durante tres meses ante tus adversarios y que la espada de tus enemigos te alcance; o tres días la espada del Señor".

David, muy angustiado, respondió: "Por favor, caiga yo en mano del Señor, porque grande en extremo es su misericordia. Y no caiga yo en mano de los hombres".

Vino sobre Israel una epidemia que tomó las vidas de setenta mil hombres. El ángel del Señor estaba a punto de destruir Jerusalén cuando Dios le ordenó: "¡Basta ya! ¡Detén tu mano!". Y el ángel del Señor se detuvo junto a la era de Ornán el jebuseo.

Cuando el rey David vio al ángel del Señor, suspendido entre cielo y tierra, con su espada extendida sobre Jerusalén, se postró sobre su rostro, cubierto de cilicio. David imploró a Dios, y el ángel del Señor le envió inatrucciones por medio de Gad: David debía subir a la era de Ornán y levantar un altar al Señor.

David subió inmediatamente, y cuando llegó a la era, Ornán jebuseo salió a recibirle. David le dijo:
- Dame el lugar de la era para que edifique en él un altar al Señor. Dámelo por su justo precio, a fin de que cese la epidemia en el pueblo.
- Tómalo para ti, y haga mi señor el rey lo que le parezca bien. Mira, yo doy los bueyes para el holocausto, los trillos para leña y el trigo para la ofrenda vegetal. Todo lo doy.
Pero el rey David respondió a Ornán:
—No, sino que por su justo precio lo compraré; porque no tomaré para el Señor lo que es tuyo ni ofreceré un holocausto que no me cueste nada.

David compró la era de Ornán por su precio justo y levantó allí un altar al Señor. Ofreció holocaustos y sacrificios de paz, e invocó al Señor. El Señor respondió con fuego desde los cielos sobre el altar y ordenó al ángel guardar su espada.

Posteriormente, David destinaría este sitio - la era de Ornán - como el lugar para el Templo de Salomón.

*   *   *   *   *

Los integrantes de mi equipo de jóvenes se encontraban en medio de diversas pruebas. Algunos estaban a punto de darse por vencidos. Pero acordamos que servir al Señor era más importante que servirnos a nosotros mismos. Que nuestra carne necesitaba ser sacrificada sobre el altar del Señor. Que no le daríamos al Señor algo que no nos costara nada.

Expresamos ese sentimiento en una compilación de canciones que grabamos y presentanos bajo el título La Era de Ornán.

Thursday, June 15, 2017

EL ENTRENAMIENTO (parte 3)

Entonces, el Espíritu Santo comenzó a mostrarme algunas ciudades de Honduras. No las grandes ciudades. Más bien eran pueblos. Pero Él tenía su mirada puesta sobre ellos. Me dio instrucciones sobre algunas actividades espirituales que debían realizarse en ellos.

Quizás suena más impresionante de lo que realmente era. En realidad, el Espíritu Santo habla con nosotros todo el tiempo. (Y aún cuando no habla, su silencio dice enormidades.) Él simplemente me llevó a organizar a algunos miembros de nuestra congregación en equipos de cinco. Y a estos equipos se les dieron instrucciones de ir a determinado lugar en determinada fecha a levantar un altar de adoración en secreto.

No había publicidad. No había convocatoria. No había mayor logística. El equipo simplemente se preparaba en oración, iba al lugar a orar y adorar, y regresaba.

A veces, el Espíritu Santo nos ponía en contacto con un pastor local; a veces no. A veces alguien nos invitaba a comer; a veces no. A veces sentíamos la emoción de estar sirviendo al Dios vivo; a veces no.

No siempre entendíamos lo que estábamos haciendo, o por qué lo estábamos haciendo. Francamente, no creo que entenderlo haya sido la finalidad. Aún los altares no eran un fin en sí mismos. Eran sólo parte de un plan maestro acerca del cual el Señor sólo nos estaba mostrando una pequeña porción. ¿Demostraríamos ser dignos de su confianza?

Hicimos eso por un par de años, quizás. Y luego el Señor nos movió a algo distinto. Siempre relacionado, pero distinto: cultos públicos.

Durante ciertas fechas, llevamos la iglesia a las calles. Literalmente, si entendemos que la iglesia no es el edificio, sino la gente. Definíamos la fecha y el lugar - un parque, una bocacalle, una cancha - y solicitábamos los respectivos permisos. Se preparaban los diferentes tipos de servidores - alabanza, ujieres, evangelismo, ministración, logística - así como el predicador designado.

En la fecha señalada, IPV no se congregaba en el templo, sino en la calle. Adorábamos al Señor con música y danza. Se predicaba el Evangelio del Reino de Dios. Se oraba por las necesidades de las personas. Y para aquellos que estaban listos para rendirle sus vidas a Cristo, había una piscina detrás del escenario donde los bautizábamos de inmediato.

En cada culto público, vimos cómo Dios se movió; transformando corazones y bendiciendo a muchos más.

Para este tiempo comenzó a brillar Nelson.

*   *   *   *   *

Había llegado a MUNA desde muy pequeño, con sus papás y sus hermanas - Wendy y Josseline. Estudiaba en Sunshine. Había querido aprender a tocar batería, pero fue más fácil conseguir una guitarra. Dispuesto a formarse como guitarrista, recibió unas pocas clases con Manuel. Tenía talento; eso no era problema. El problema era otro.

Nelson le huía a estar frente a un público. El simple hecho de hablar ante un puñado gente lo ponía nervioso. El corazón se aceleraba. La respiración aumentaba. Incrementaba la presión por aparentar que todo estaba bien. El nerviosismo mismo le hacía más difícil hablar con claridad, lo cual lo volvía más consciente de que estaba delante de una audiencia, y eso lo ponía más nervioso aún.

Para una reunión de viernes simplemente le dije que ese día tocaría la guitarra acústica durante el tiempo de alabanza. Desde entonces es parte del equipo.

Pero su amistad con Jacobo fue algo especial. Los dos eran igual de introvertidos, y se entendían a cabalidad. Pasaban mucho tiempo juntos. Creo que hasta la fecha nadie realmente ha presenciado una verdadera conversación entre ellos - tan reservados son ambos. Sin embargo, nadie podrá dudar de la pureza de su amistad.

*   *   *   *   *

Manuel comenzaba a inquietarse. Había avanzado tanto en su destreza musical y en su pericia como productor, que los proyectos de Honda & Piedra ya no eran un desafío. Le comisioné un disco mayormente acústico basado en el libro del Cantar de los cantares de Salomón. Su primer tarea tendría que ser sentarse a grabar demos de las muchas canciones que hermana Mirlen ya tenía basadas en dicho libro. Pero Manuel no lograba juntar el ánimo para iniciar.

Pensé que talvez podría ser falta de inspiración. Así que cuando el pastor garífuna Timoteo Norales vino pidiéndome si yo podía producirle un disco a su grupo de alabanza, se lo cedí a Manuel. Hablaron entre ellos y acordaron que Manuel viajaría a la costa para grabarlos durante algunos días. Una vez de regreso en casa, terminaría la producción.

Antes de que saliera, Pastora Abbie le dio una ofrenda para su viaje. Yo no sabía esto cuando Manuel llegó a despedirse y me hizo algunas preguntas extrañas sobre diezmos, primicias y ofrendas. Tristemente, cuando iba en el bus rumbo a la costa, le robaron el dinero.

Jacobo fue con él, y ambos eran conocidos por sólo comer la comida de sus madres. ¿Cómo sobrevivieron en la tierra del machuca, del pescado y del jiyú? No tengo la menor idea. Pero ni la dieta, ni el robo, ni las irregularidades de la electricidad, ni los mosquitos, pudieron sofocar su deleite entre los garífunas. Sin duda, Manuel regresó emocionado y conectado con la cultura garífuna. Rápidamente se puso a trabajar en el disco para ellos.

*   *   *   *   *

Hermana Emma sabía de mi intención de hacer un disco basado en el Cantar de los Cantares, pero miraba que no había avance. Nunca dada a quedarse de brazos cruzados a ver el tiempo pasar, le encargó al departamento de Comunicaciones que nos grabaran durante reuniones, ensayos y demás. Produjo así el único disco extraoficial de Honda & Piedra: Cantares.

Thursday, June 8, 2017

EL ENTRENAMIENTO (parte 2)

Entre otras cosas, ese primer seminario sirvió para mostrarme que no sólo los ministros de alabanza necesitan ser entrenados en adoración. En la simpática película animada Ratatouille, una rata es inspirada a convertirse en cocinero por las palabras del célebre Chef Gusteau: "Cualquiera puede cocinar". Pues yo creo que cualquiera puede adorar. Y no sólo eso, sino que todos debemos adorar.

Pero hay que nadar contracorriente para lograrlo.

Si el sistema de este mundo pudiera salirse con la suya, sólo unos pocos privilegiados podrían adorar. Fabricando una escasez así, las masas no tendrían otra opción que aceptar todo lo que viniera de boca de los iluminados. ¿Alguien dijo Santa Inquisición?

Aunque estaba formando jóvenes ministros de alabanza, entendí que era necesario formar nuevos adoradores en mi iglesia local. Me refiero a que, aunque no todos en la congregación tengamos aptitud para el canto o la música, todos tenemos la posibilidad de ser adoradores. Pero necesitamos ser enseñados. Poco después del primer seminario Adoremos, lo impartimos nuevamente para IPV.

Poco tiempo después, el Pastor Edy Bonilla nos pidió que fuéramos a impartir Adoremos a su congregación en Yorito, Yoro. Marcaría la primera vez que saldría a impartir el seminario fuera de nuestro templo. Pero los adultos de Honda & Piedra ya estaban ocupados en otros menesteres, así que la mayor parte de mi equipo ministerial para la misión serían los chicos. Y me encontré con un dilema.

Una cosa es haber crecido en una iglesia profética - hablando en lenguas y viendo la operación de los dones del Espíritu Santo. Otra cosa es saber ministrar el bautismo en el Espíritu Santo. Los chicos tendrían que ministrar el don del Espíritu Santo por primera vez en sus vidas. Sólo esperaba que no les fuera tan terriblemente como mi primera vez.

Años atrás, Hermana Emma había recibido una invitación a ministrar sobre el Espíritu Santo a un grupo de jóvenes norteamericanos que andaría de retiro en Telamar. Ella no podía ir, pero los organizadores me aceptaron a mí en representación de ella. Manejé hasta Tela, llevando a Abbie y a Hansi - apenas una infante. El problema no fue el idioma. (Hablo inglés fluidamente.) No era la juventud de ellos. (Creo que sé llevarme bien con los jóvenes.) Tampoco el tema del Espíritu Santo. (Había tenido vivencias personales con Él.) El problema fue que tropecé citando un versículo que - aunque yo no lo sabía - tocaba un punto doctrinal fundamental. Los muchachos, siendo de trasfondo bautista, se sabían bien la Biblia y estaban bien establecidos en su doctrina. Se me avalancharon encima en una ola de apologética sincronizada. Me sentí atacado, entré en pánico, y me trabé. No pude compaginar mis pensamientos, hasta que - durante la hora de almuerzo - me metí a orar con Abbie. Durante la tarde, más o menos logré re-encaminar la conversación, pero regresé a casa insatisfecho. Sentí que había fracasado en mi primer asignación como ministro enviado.

Pero como todas las cosas ayudan para el bien de los que amamos al Señor, aquella experiencia me hizo más responsable en mi estudio bíblico. Me ayudó a ver la importancia de entender claramente los conceptos espirituales para poder impartirlos de manera sencilla y práctica. Nuestra ministración no necesita estar atiborrada de versículos, pero sí debe estar debidamente fundamentada.

Rumbo a Yorito, mi preocupación era que los chicos no estuvieran debidamente fundamentados para lo que se esperaba de ellos en la misión. Traté, a lo mejor de mi capacidad, de revisar sus fundamentos. Corrigiendo lo defectuoso. Aclarando dudas. Despertando en ellos un sentido de responsabilidad, sin perder de vista lo sencillo que realmente es ministrar si dependemos de la capacidad del Espíritu Santo y no de la nuestra.

Podría haber sido más fácil, de no ser por Hipo - la almohada de peluche morado con forma de hipopótamo que por años Ana Raquel llevaría en todos sus viajes misioneros. Hipo me miraba desde detrás del abrazo de Ana, recordándome que mis compañeros de misión eran casi unos niños todavía.

¡Pero los chicos fluyeron de maravilla! Fueron muy sensibles a la dirección del Espíritu Santo, y muy edificantes para la congregación del Pastor Edy. Fue la primera que recibimos una ofrenda por impartir Adoremos. Esta vez regresé a casa satisfecho, si bien más consciente de la importancia de fundamentar seriamente a los chicos que estaba formando. El contenido del seminario Adoremos tendría que ser revisado, re-evaluado y destilado una y otra vez.

Trabajaba en la primera de esas revisiones cuando el Pastor Remo Bardales me invitó a impartir Adoremos para los jóvenes de su grupo de alabanza en IPV de San Pedro Sula. En vista del nuevo contenido, decidí aprovechar para que los chicos de mi propio equipo recibieran el seminario también. Y aprovechando la confianza con los pastores Bardales, aun incluimos sesiones privadas donde los chicos pudieran confesar sus pecados y ser ministrados.

Wendy seguía luchando. No le permití tirar la toalla aquella vez que llamó llorando. Paso a paso, seguía en el proceso. Buscaba consuelo cada día más en el Señor que la levantaba para vida, en vez de la música depresiva que la hundía para muerte. Algunos días eran mejores que otros, pero avanzaba. Durante el entrenamiento, echó mano de la oportunidad de confesar pecados para recibir perdón y sanidad. Wendy lloró dos ríos y medio.

¡Cuán pesado lastre es la culpa! La nueva libertad del Señor le permitiría entrada libre a la presencia de Dios. A través de la adoración, podría conectarse con el Señor. Y en sus momentos a solas con el Señor, comenzaría a escribir canciones a Aquel al cual adoraba.
     En verano o en invierno
     Sea de noche o de día
     En salud o enfermedad
     En tristeza o alegría

Angie tenía 12 años apenas. Y aunque había escuchado antes muchos de los conceptos del seminario, ella recuerda esa versión del entrenamiento como una base importante para iniciar su ministerio en adoración. Dice haber aprendido ahí fundamentos básicos que aplica hasta hoy.

Principalmente, sus motivaciones para estar en el ministerio de alabanza quedaron expuestas. Su sueño infantil de ser una estrella admirada por todos seguía vivo. Ya no en el mundo, sino en la iglesia; pero era el mismo sueño, nacido de la misma vanagloria. Se dio cuenta de que estaba en el ministerio de alabanza para que las personas la vieran a ella, no al Señor. Inadvertidamente, para que la alabaran a ella, no al Señor. Ese día tuvo un atisbo de la verdadera adoración. Entendió que no se trata de nosotros, sino del Señor. Que adoración no es el bonito cantar de baladas lentas, sino una vida rendida completamente al Señor. Un corazón contrito y humillado, como un altar encendido por toda la eternidad.

*   *   *   *   *

Buenos reportes del entrenamiento Adoremos llegaron hasta los pastores de otras iglesias hijas de MUNA - aun aquellas en otros países. Algunos nos preguntaban cuándo volveríamos a impartirlo, pues querían enviar a su gente de alabanza. Ya que aumentaran las solicitudes, hermana Emma nos animó a impartirlo para una audiencia internacional. Por supuesto, la invitación estaría abierta a gente local también. Aprovechando las aptitudes informáticas de los muchachos, comenzamos un sistema de registro en red que a futuro se convertiría en una útil base de datos.

Esto de compartir lo que Dios nos estaba dando con nuestros homólogos de otros lugares resultó ser una experiencia muy gratificante. No sólo por la satisfacción de servir a otros, sino por la sensación de pertenencia. Sentirse tan unido en el espíritu con alguien a quien uno realmente no conoce... ¡No tiene precio!

Sin embargo, no toda la tribu estaba cerca. Un día llevé a Abbie a La Ceiba, donde la habían invitado a predicar en un evento para damas. Ya que no podía estar en el evento, aproveché para ir a cenar a Kentucky Fried Chicken. No por el pollo frito, sino porque ahí estaría Aldo, trabajando el turno de noche. Lo vi cansado y frustrado. Sonriente al verme, sí, pero triste. Él y Gina tenían tres hijos ya, y digamos que estaban pasando tiempos de gran aprendizaje, con pruebas en todas las áreas de sus vidas. Con todo, no habían dejado de servir al Señor. Y el Señor no los había desamparado.

Tuesday, May 30, 2017

EL ENTRENAMIENTO (parte 1)

No pasó mucho tiempo después de que nos ungieran como pastores de Iglesia Piedras Vivas cuando me encontré en una sesión de la Asociación de Pastores de La Lima, presentando mi credencial para ingresar como miembro. No que la APL sea fastidiosa exigiendo credenciales, pero Hermana Emma es el tipo de persona meticulosamente organizada que se encarga de ese tipo de detalles. Hermano Rigo me acompañó en esa ocasión y algunas subsiguientes, como quien lleva a un niño al kinder y se queda sólo lo suficiente como para asegurarse que no se echará a llorar en medio del salón lleno de desconocidos.

La APL tuvo elección de junta directiva apenas unos meses después. Para mi sorpresa, alguien presentó la moción de que yo fuese secretario. Y para mi doble sorpresa, ¡quedé electo! Mi papá recibió la noticia dispensando felicitaciones y una perla de sabiduría: La secretaría es el mejor cargo para conocer una organización.

Acogí mis responsabilidades de secretario con entusiasmo y esmero. Diseñé un logotipo fresco para la APL. Mandé hacer papelería membretada y un sello de hule. Actualicé el directorio, giré cartas, y modernicé las actas de las sesiones y el reporte mensual. Durante mi gestión, la parte burocrática de las sesiones se redujo considerablemente, aunque lo diga yo mismo.

Varios pastores sabían que el Señor nos había concedido abundante gracia con respecto al tema de la adoración. Quizás hasta habían escuchado nuestra música. Algunos preguntaban si dábamos clases.

Decidí organizar un seminario para compartir con las iglesias de La Lima todo lo que sabíamos sobre adoración. Todo. (Al menos en la medida de lo posible.) Preparé un programa y un folleto para los participantes. Aparte de un par de temas que contribuyeron Oscar y Iona, todo el contenido vino de los estudios que se venían acumulando en mi computadora desde que el Espíritu Santo comenzó a enseñarme sobre el significado bíblico de la adoración.

Había enseñanzas generales para todos los hijos de Dios, otras para líderes de alabanza, y otras específicamente para pastores. Todo acompañado de ejercicios prácticos fáciles de implementar.

Era el año 2007 cuando impartimos el seminario por primera vez. Se dio en las instalaciones de MUNA, con los integrantes de Honda & Piedra - tanto los adultos como los jóvenes - fungiendo como conferencistas, talleristas, o parte del equipo logístico. Tuvimos una buena concurrencia. Algunos eran pastores; otros, ministros de alabanza. Pero también vino un buen número de hermanos y hermanas que simplemente querían aprender cómo adorar a Dios.

Lo llamé Adoremos.

Thursday, May 25, 2017

APACIENTA MIS CORDEROS (parte 4)

Como muchos niños, Angie y Faddy Ramírez llegaron a MUNA porque su madre comenzó a venir. Y como muchas mujeres, ella comenzó a venir porque se halló al final de su cuerda, y alguien le tendió la mano. En medio de circunstancias desesperantes, el Espíritu Santo le envió a una vecina llamada Jessy. Mediante los consejos y oraciones de Jessy, Maira se encontró con Cristo.

Maira no quería perderse ninguna reunión de la iglesia, ningún discipulado, ningún evento. Un viernes, trajo a Angie, que entonces tenía nueve años. La iglesia fluyó mucho en hablar en lenguas durante el tiempo de alabanza de esa noche. ¡Angie no comprendía nada y salió asustada! “¡No, mami; no me vuelva a llevar! ¡Esa gente está loca!”

Pero su protesta no fue escuchada. Al contrario, Maira comenzó a traer a Angie, Faddy y Daritza a todas las reuniones. Con cada reunión, el enfado de Angie hacia su mamá aumentaba. ¿Por qué la hacía levantarse temprano los domingos? ¿Por qué no podían continuar viviendo como antes? ¿Por qué sólo su mamá, Faddy y Daritza parecían disfrutar la iglesia? Lo único que le atraía de la iglesia era que había música, ¡pero hasta allí!

El bisabuelo de Angie fue cantante, violinista y fabricante de violines; y pasó esos genes musicales. Angie, pues, creció escuchando a su papá tocar guitarra y cantar música de los 70s y 80s. Desde muy pequeña, la niña se aprendía las canciones populares que escuchaba en la radio y soñaba con convertirse en una cantante como las que veía en la tele. Su papá instaló un karaoke en la casa, y cada tarde al llegar de la escuela, Angie cantaba a todo pulmón el repertorio completo.

Su mamá la impulsó a crecer en las artes escénicas. En la escuela estaba apuntada en canto, danza, declamación, poesía, actuación, modelaje, madrina, y reina de las flores. Ya fuera que cantara como solista o como corista, sentía que era libre para cantar lo que le diera la gana. Pero cuando sus compañeros supieron que estaba yendo a la iglesia, la vejaron. ¡Angie, en la iglesia te van a prohibir todas las cosas que te gusta hacer! ¡Ya no vas a poder cantar lo que cantás porque para la iglesia todo es "malo"!

Temiendo que sería el fin de su carrera artística, secretamente se propuso no ir a la iglesia. Pero su madre la obligaba a ir, y Angie no entendía por qué. Hasta que asistió a la presentación de Génesis a mediados del 2004. Era la primera vez que presenciaba una obra musical. ¡Quedó prendida! Había canto, baile, música, teatro, luces... Su resistencia se vino abajo.

Entonces, y sólo entonces, el enfado comenzó a desvanecesre. Pudo ver las necesidades insatisfechas de su propio corazón. Y surgió un hambre por más. Por conocer más. Por participar más. Era el principio del año 2005, cuando Angie tomó la primer decisión determinante de su vida: Seguir a Cristo.

Unos meses más tarde se presentó Éxodo. Angie se aprendió toda la obra - desde la cortina de apertura hasta la musiquita de los créditos finales. En casa, actuaba y cantaba la obra entera sin necesidad del disco. "Algún día", se prometió a sí misma, "yo voy a participar en uno de esos".

El siguiente año escolar, por un milagro sobrenatural, sus padres lograron trasladar a Angie y Faddy a Sunshine. Una de las mayores emociones de Angie era que iba a poder participar en el musical de fin de año. En esa ocasión, Iona de Rodríguez fue la directora del musical titulado: David y Goliat. En el último acto, Angie apareció como una israelita. ¡Disfrutó cada instante!

En IPV hemos tenido diversos programas para formar adoradores. Angie recibió clases de Alabanza con la hermana Mirlen, y clases de guitarra con el papá de Mari. Le gustaba mucho acompañar a hermana Mirlen después de la clase, rumbo al templo donde Honda & Piedra se reunía a ensayar. Siempre le hacía muchas preguntas sobre alabanza y adoración, y hermana Mirlen se las respondía pacientemente.

Una tarde calurosa de sábado, a las cuatro, Angie se despedía de hermana Mirlen a la entrada del templo, donde yo esperaba.
- ¿Qué vas a hacer ahorita, Angie?
- Esperar a mi mamá para irnos a casa.
- ¿Tienes algo que hacer en casa?
- No que yo sepa.
- ¿Te gustaría quedarte en el ensayo de alabanza?

Sus ojos brillaron. Tras obtener permiso de su madre, se quedó para su primer ensayo de alabanza; ¡el primero de muchos por venir! Hasta ese momento, Angie había pensado que los ensayos se trataban de aprenderse canciones, pero se encontró con algo totalmente diferente. ¡Un entorno para facilitar la adoración que la dejó anhelando más!

A partir del día siguiente, los domingos cantaba en el coro de la iglesia; los viernes cantaba o tocaba guitarra. A veces hasta tocaba bajo. Y su trayecto continúa hasta hoy.

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También Jacobo Jiménez llegó a MUNA siendo un niño. También vino porque su madre - casualmente llamada Mayra - vino buscando a Cristo. (Jacobito es primo de Mari; sus respectivas madres son hermanas.) Y él mismo se encontró necesitando que Cristo lo librara de los grandes temores que lo atormentaban. Proclive a las películas de terror, se espantaba de todo. Creía mirar cosas donde no había nada. Corría a encender la luz del baño para asegurarse de que no hubiese algo en la regadera.

Desde muy pequeño le había llamado la atención el hombre que tocaba sentado atrás de la banda de rock que miraba en la tele. Eventualmente supo que ése era el baterista y que era el principal reponsable del ritmo en una banda. Honestamente no sé si Manuel tuvo algo que ver con la iniciación de su primo Jacobito en el mundo de las películas de terror, pero sí sé que lo tomó bajo su ala después de que tuvo aquel chispazo espiritual y le dio por armar una banda con sus amigos. Hasta donde yo sé, fue Manuel quien pacientemente lo entrenó en sus inicios como baterista.

Tuvimos una temporada en IPV en que hacíamos reuniones de adoración, y cada noche le tocaba dirigir la alabanza a una familia diferente. Cuando le tocó a hermana Ninfa y su familia, se disponían a hacerlo sin baterista. No que hubiese algo malo con eso en sí, pero si el sobrino estaba en el camino del Señor y ya tocaba batería... Le dije a Jacobo que subiera a acompañar a su tía y primos.

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Finalmente, estaba Leonel García - mejor conocido como Leo. Apareció siendo un niño con niveles de estrés dignos de una crisis de edad media. Era tan inquieto que había que buscar alguna manera de mantenerlo ocupado durante la reunión.

Roger lo tomó como asistente, enseñándole tareas básicas de mantenimiento del equipo de sonido. No creo que realmente haya necesitado un asistente, sino que era su manera de apoyar al pequeño que estaba creciendo sin figura paterna en casa. Pero la pasantía no duró mucho, porque Leo tenía interés en tocar guitarra, y a tocar guitarra aprendió - fastidiando a Mirlen hasta que le enseñó.

Entonces, un buen domingo, este trigueñito, flaquinillo y colocho, pidió pasar a cantar un canto especial. Sentado en medio del escenario, sólo se le miraban cabeza, brazos y piernas detrás de aquella guitarra que era más grande que él. Le acomodaron el micrófono, y comenzó a tocar, mientras cantaba: Quiero escuchar tu dulce voz...

Para cuando llegó al coro, en el templo apenas podían contenerse las lágrimas.
     Y no podría estar ante Ti 
     Escuchándote hablar 
     Sin llorar como un niño 
     Y pasaría el tiempo así 
     Sin querer nada más 
     Nada más que escucharte hablar

No era la voz. No era la técnica. Era algo más profundo. Algo genuino.

Este mismo Leo creció en IPV y estudió en Sunshine. Formó parte de la banda del colegio y estaba dirigiendo Eres Fiel el día que me encontré postrado ante la presencia de Dios en aquel ensayo. No era lo bien que tocaban, o lo bien que sonaban. Era algo más.

Cada vez que venía un predicador invitado, llamaba a Leo para darle un mensaje personal de parte de Dios. Estuviera en la primera fila o en la última, los profetas lo señalaban y le daban una palabra. Como dirían en el pueblo: Tenia ángel.

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En el año 2009 lanzamos el disco Vendrán y Te Adorarán - un compendio ecléctico de géneros disparejos grabado medio a la fuerza después de un evento de naciones de MUNA. La portada muestra a nuestros jóvenes de espaldas, banderas internacionales sobre sus hombros, viendo hacia un cielo descubierto.

Más tarde ese mismo año, MUNA organizó un evento para jóvenes llamado ¡Despega! Hermana Emma me preguntó si preferiría participar como predicador o como líder de alabanza. Elegí el segundo, sin saber que esa elección sería muy determinante para mi futuro ministerial. Decidí también que lanzaríamos un disco con el mismo nombre del evento, con una participación activa de parte de los jóvenes.

Para entonces, ya tenía a los chicos escribiendo canciones, y ya cantábamos algunas de ellas en nuestras reuniones. ¡Despega! sería en efecto un disco de Honda & Piedra, pero incorporando a la nueva generación. Además de canciones escritas por mí, por Mari, y por el resto del equipo original de Honda & Piedra, grabamos Sólo a Ti, Señor y Tú Reinas (de Ana Raquel Henríquez), Te Amo, Señor (de Wendy Fonseca), y Alabad a Jehová (de Angie Ramírez). También tuve el honor de co-escribir ¡Despega! (con Manuel Martínez), Jesús, Hijo de Dios (con Andrew Delgado), y A Todos los Sedientos (escrita originalmente por mi hermana Rebecca Sosa, re-escrita por mí, y grabada por Sandra Josseline Flores).

Mi intención era que ¡Despega! fuese un álbum conceptual. Desarrollé la historia de un astronauta que sale a orbitar el planeta y regresa a Tierra, e inicié un equipo para crear animaciones de cada porción de la historia según las canciones. La intención era cubrir el disco completo durante los tiempos de alabanza del evento, proyectando las animaciones, con las cuales estaríamos sincronizados mediante pistas llamadas clicktrack.

El proyecto de animación resultó ser demasiado grande, nuestra experiencia muy escasa, y el tiempo muy corto. Pero el CD si salió y - más importante aún - los chicos despegaron.

Thursday, May 18, 2017

APACIENTA MIS CORDEROS (parte 3)

Mari produjo el siguiente disco de Honda & Piedra. Titulado En Tu Habitación, iba a ser un álbum más íntimo y contemplativo que los anteriores, por lo que me pareció adecuado que fuese ella quien lo produjese. No que Mari sea "suave" en su musicalidad. Al contrario, de hecho; es muy intensa y potente. Pero es profunda y está consciente de su fuerza espiritual.

En cuanto a edad, Mari era la menor de los integrantes originales de Honda & Piedra, pero era mayor que la nueva camada de jóvenes. Ya había superado las pruebas que los chicos apenas comenzaban a enfrentar. De los desaciertos sufridos en el camino, había hecho leña para alimentar el fuego de su pasión por Jesucristo. Podía ser pequeña en estatura, pero nadie dudaba de su fuerza.

Para En Tu Habitación imaginé una portada que mostraba a una novia, recién casada y vestida de blanco, esperando a su esposo en la cámara nupcial, mirando con añoranza por la ventana. Logré convencer a Ana Raquel de que se tomara unas fotos en el vestido de boda de su mamá. No sé quién sirvió de fotógrafo, pero las fotos salieron opacas. Aun así, se nota que el vestido era varias tallas muy grande, por lo que Ana Raquel terminó más pareciendo novia de pueblo abandonada en el altar. Tristemente, la baja calidad de las fotos las constituyó inadecuadas, y me vi obligado a crear la portada con otras técnicas. Pero conservo las fotos de Ana Raquel como recuerdo de la camaradería que forjábamos. (Y porque uno nunca sabe cuándo necesitará jugarle una broma a una hermana.)

Ana Raquel vivía con sus padres, sus abuelos, sus dos hermanos menores, y su primo. Además de trabajar en sus empleos, sus padres montaron dos negocios en casa; un salón de belleza y una pulpería. Se volvió muy frecuente que Ana Raquel me buscara para excusarse del ensayo porque su papá le asignó cuidar a sus hermanitos, a su abuela, o uno de los negocios. ¿Qué puede hacerse en ese caso? Personalmente, no creo que la autoridad de un pastor sobre sus ovejas sea mayor que la de los padres sobre sus hijos. Después de todo, honrar a nuestro padres es uno de los diez mandamientos. Así que nunca se lo hice más difícil. Aun cuando Ana Raquel preferiría quedarse y participar de las actividades del ministerio de alabanza, si entraba en conflicto con las órdenes de su padre, yo la enviaba a casa.

Después busqué la manera de hacerle consciencia a los padres de los chicos de la alabanza. Si no se comprometían a apoyar a sus hijos con permisos, transporte, y demás, los chicos no podrían servir al Señor como se debe, ni alcanzarían el potencial de su llamado. Este era otro tamiz, y la respuesta fue mayormente positiva.

A veces sucede que los padres dan hasta más apoyo del que se espera. Una vez, un padre llegó a mi oficina con su hija. "Pastor", me dijo, "se la vengo a entregar como hizo Ana cuando dejó a su hijo Samuel con el sacerdote Elí, para que la forme en el ministerio". La chica tenía aptitud musical, pero sus dones espirituales eran en sí excepcionales. Al final no funcionó, pues ella tenía otras prioridades. Pero la intención del padre me pareció verdaderamente admirable. Menos mal que la "entrega" era más simbólica que literal, y la pude "devolver".

Hablando de dones excepcionales, había otra chica - Daritza de Jesús Fuentes - con dones diferentes. Tenía una sensibilidad espiritual muy particular que se manifestaba principalmente en sueños proféticos. Pero además poseía el discernimiento para distinguir entre los sueños inspirados por Dios y los demás. También parecía tener una buena dosis de sabiduría divina en cuanto a la interpretación de esos sueños, fundamentada en una saludable base bíblica.

Daritza no brillaba por sus dotes artísticos. Cantaba tan bien como cualquiera, pero no sobresalía. Evitaba estar en la primera fila del coro, prefiriendo pasar desapercibida siempre que fuera posible. No era la candidata clásica para el ministerio de alabanza. Pero tampoco teníamos un equipo de intercesión profética donde entrenarla.

Daritza era mayor que los otros chicos, y más madura. Su tía la había importado del pueblo, para que tuviera la oportunidad de estudiar en la universidad mientras le ayudaba con diversas labores domésticas. Incluyendo la crianza de unos chiquillos - inventores precoces con verbo de sobra.